En memoria de Orlando Fals Borda
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año 2026
Orlando Fals Borda fue un sociólogo nacido en Barranquilla, Colombia, el 11 de julio de 1925, y fallecido el 12 de agosto de 2008. Es considerado el padre de la sociología en Colombia. Cursó sus estudios secundarios en su ciudad natal y luego, en la década de 1940, viajó a Estados Unidos para estudiar Literatura Inglesa e Historia en la Universidad de Dubuque, donde se graduó en 1947. Luego hizo el magister en Sociología en la Universidad de Minnesota, culminándolo en 1953, e hizo el doctorado en Sociología Latinoamericana en la Universidad de Florida en 1955. En esta época, escribió sus libros Campesinos de los Andes (1955) y El hombre y la tierra en Boyacá (1957), para obtener la maestría y el doctorado, respectivamente.
Este autor se interesó por trabajar por y con las comunidades, cambiando el enfoque de estudio de la Sociología en Colombia. En este sentido, según él, el investigador de Ciencias Sociales no debe simplemente estudiar a las comunidades simplemente para cumplir con un trabajo académico, sino que debe involucrarse con la propia comunidad y respetar su cultura y sus cosmovisiones. Y es que todas y todos formamos parte de una comunidad y, por lo tanto, debemos valorarnos como somos, aceptarnos y amarnos. En este sentido, vale citar un párrafo de Camilo Torres citado en el texto Camilo Torres y Orlando Fals Borda: antiélite, utopía y pluralismo. Colombia 1958-2008: lecciones para la historia: "la violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más importante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han integrado dentro de un proceso de urbanización en el sentido sociológico con todos los elementos que este implica: la división del trabajo, especialización, contacto socio-cultural, socialización, mentalidad de cambio, despertar de expectaciones sociales y utilización de métodos de acción para realizar una movilidad social por canales no previstos por las estructuras vigente" (Cárdenas Rivera, 2018, como se citó en Torres, 1963, p. 46). Es decir, el cura Camilo Torres y Orlando Fals Borda apuntan que la violencia en Colombia ha implicado un cambio en las comunidades rurales, las cuales se han tenido que integrar a los procesos de urbanización.
En este contexto, la violencia es un fenómeno histórico implica cambios en las vidas de las personas que la padecen, como desplazamiento forzado de zonas rurales hacia las urbanas. Una de las causas de este fenómeno es que el Estado y sus gobiernos de turno no crean diálogos efectivos con cumplimiento de los acuerdos que se llega con la población que vive esta situación. De esta manera, "El problema agrario era -y aún es- la medula de la crisis y para su solución era -y es- menester confiar en los campesinos y contar con ellos" (Cárdenas, 2018, p. 47). Y es que para superar la violencia hay que destruir la brecha desigual existente entre el campo y la ciudad y que los campesinos sean sujetos activos en los procesos de aprendizaje de todas y todos sin desarraigarlos de sus territorios. En este sentido, se debe crear un autogobierno por parte de las clases explotadas para que estos sujetos rompan esta condición de clase social y se transite hacia un modo de vida más armónico entre los seres humanos y la naturaleza. Esto es el fin del capitalismo y el inicio del comunismo. De esta manera, "ambos llegaron a pensar que ésta (la administración pública) podría ser el instrumento básico de organización y de movilización popular, tanto en el campo como en la ciudad" (Cárdenas, 2018, p. 47).
Y es que la administración pública es diferente al Estado, ya que este en realidad es una institución privada. Por esto, se la debe entender como una capacidad de las comunidades para tomar decisiones con el fin de de mejorar aun más la calidad de vida de las personas y cuidar los territorios. Por esta razón, Camilo Torres y Orlando Fals Borda eran considerados antiélites; ya que decidieron apostar por las masas populares para realizar los cambios que se necesitan con el fin de desprendernos del capitalismo. Aquí cabe mencionar el concepto de "socialismo raizal". En el texto El socialismo de Fals Borda del autor Diego Jaramillo Salgado, afirma que este concepto puede definirse como "aquel que "toma en cuenta las raíces histórico-culturales y de ambiente natural de nuestros pueblos de base"" (Jaramillo Salgado, 2008, como se citó en Fals Borda, 2007, p. 15).
Esta cita mencionada en el párrafo anterior es de mucha importancia, ya que podemos analizar la definición del concepto "socialismo raizal". Este se basa en las raíces o los orígenes de los pueblos indígenas y la importancia de valorar sus conocimientos ancestrales. En este sentido, para Fals, un investigador social no debe simplemente estudiar las comunidades como si fuesen objetos de estudio, sino que debe existir una relación horizontal entre este y las comunidades. Así, el investigador social no se impone sino que interactúa y escucha cada narración, experiencia y/o sabiduría que las comunidades tengan por contar. Este es el método de Investigación Acción Participativa (IAP). Este se puede aplicar al estudio de cualquier comunidad y el investigador debe estar consciente de que su estudio no se realiza simplemente por cumplir un trabajo académico para una institución, sino que tiene un sentido colectivo y comunitario el cual es dar voz a los que no la tienen.
Por otro lado, Fals tenía un concepto clave para comprender su filosofía: el sentipensamiento. Afirma Fals que este concepto no es suyo, sino que lo tomó de los pescadores de costa caribeña (San Benito Abad). Esta filosofía propone superar el estudio tradicional de los investigadores sociales para con las comunidades, las cuales son consideradas objetos de estudio, y conectar, parafraseando a Fals, la cabeza con el corazón. En este sentido, con este concepto Fals buscaba la emancipación de los pueblos del colonialismo y del capitalismo.
Por último, Fals nos ha heredado un modo de pensar diferente al convencional por las élites dominantes. Nos ha dejado una filosofía aplicada a todos los ámbitos de nuestras vidas. A pensar en soluciones al problema de la violencia y a pensarlas en comunidad. A rescatar el valor que poseen nuestros antepasados, a valorar la sabiduría popular. Esta filosofía es de urgente aplicación en la actualidad, ya que existe una sociedad polarizada, caracterizada por el interés individual que por el bien común. En este sentido, la Historia no es una serie de hechos aislados que acontecieron en una fecha determinada, sino que nos sigue heredando reflexiones y aprendizajes de masas populares que han intentado cambiar los sistemas opresores históricos existentes por otros basados en la vida en comunidad y en el respeto propio y mutuo. Y esto es lo que debemos aprender del a porte a la Filosofía de la Historia por parte de Orlando Fals Borda, una persona que sigue viva y latente no solo en nuestras memorias, sino también en nuestras acciones...
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