Nuestra historia
La historia de la humanidad entendida como ciencia social, donde todas y todos somos protagonistas
lunes, 23 de marzo de 2026
Sobre el concepto de comunismo. Costanzo Preve
sábado, 10 de enero de 2026
Época prehispánica y la Conquista: un breve análisis
Época prehispánica y la Conquista: un breve análisis
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2026
La llegada de los españoles al Nuevo Mundo está envuelta de muchas creencias y suposiciones que impiden llevar a cabo una postura crítica al respecto. Desmitificar estas es tarea de los historiadores con su estudio analítico y detallado, con el fin de relacionar los hechos históricos con el presente para así comprenderlo y plantear soluciones que lleguen a materializarse frente al problema del dominio del capital. En este sentido, comprender las culturas indígenas, de donde venían, cómo eran, a qué se dedicaban y cómo fue su relación con los conquistadores, es importante para comprender porqué atravesamos crisis económicas, sociales y culturales de forma periódica.lunes, 27 de octubre de 2025
¿Toma o destrucción del poder? Una pequeña reflexión
¿Toma o destrucción del poder?
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2025
Esta es una pequeña reflexión sobre cuáles caminos hay que tomar ante las crisis que genera constantemente el capitalismo. Este sistema se basa en la premisa de acumulación de ganancias para los dueños de grandes empresas, gobernantes, jefes de Estado, narcotraficantes, etc, generándoles aun más riqueza privada la cual se expresa en ganancia dineraria. Y, además, el capitalismo pregona constantemente que todas las personas pueden obtener jugosas ganancias si venden su fuerza de trabajo de forma permanente. Sin embargo, parafraseando a Karl Marx, el capitalismo se contradice, ya que impulsa la competencia para maximizar ganancias, generando una superproducción más de lo que el mercado puede absorber.
En este
sentido, el capitalismo genera clases sociales; por un lado, está la burguesía,
la cual es dueña de los medios de producción y concentra el poder, a través del
Estado y de empresas particulares. Por otro, están los trabajadores, formales e
informales, que venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo. Este
salario garantiza que los trabajadores asistan a su trabajo de forma constante,
ya que solo alcanza para satisfacer sus necesidades más básicas.
Es decir, el trabajo asalariado es la forma de explotación que el capitalismo
asume para resolver los problemas del capital. O, citando el texto del autor
Miguel E. Cárdenas Rivera, El Estado (burgués) y el mito de la
violencia legítima, "la crisis del capitalismo y los intentos de acudir al Estado revelan que este no es una institución pública, por el contrario, es un ente garante de interés privado que la burguesía estima necesario para resolver los problemas del gran capital" (Cárdenas, 2020, p. 22). Dicho en otras palabras, el capitalismo usa al Estado como ente de explotación hacia las clases bajas para superar las crisis periódicas que genera este sistema.
Ahora bien, en el capitalismo prima el bien individual sobre el bien común. Es decir, el capitalismo exacerba al individuo, atribuyéndole poderes absolutos los cuales chocan constantemente con la comunidad. En este sentido, en el capitalismo no es posible ni factible la vida en comunidad, ya que es la exacerbación del individuo. En el capitalismo, los individuos compiten constantemente en el mercado para vender productos y acumular ganancias dinerarias en manos de unos pocos. De esta manera, el mercado solo tiene el objetivo de competir entre los diversos postores; las empresas compiten para vender los "mejores" productos y servicios a través del dinero, generando además competencia entre los trabajadores para obtener mayores salarios. Sin embargo, estos salarios solo cubren las necesidades más básicas de los trabajadores, obligándoles a cumplir una jornada laboral dedicado a un solo oficio. Esto genera lo que Marx llama "alienación". Y es que los trabajadores, al especializarse en un oficio, este hace que la actividad que desarrollan se vuelva mecánica. Además, en el capitalismo, los trabajadores no son dueños de lo que ellos mismos producen, sino que estos productos desembocan en el mercado para competir, atribuyéndoles un costo.
Ante este fenómeno, la pregunta es, ¿hay que tomar o destruir el poder? Para responder a esta pregunta, es necesario preguntarnos qué hay más allá del capitalismo, si es posible emanciparnos de este y hacia donde queremos llegar como comunidad. En primer lugar, como plantea Gaya Makaran en la primera parte del libro Horizontes emancipatorios en América Latina, la emancipación es pensada como "la resistencia comunitaria frente a la falsa idea de buscar respuestas en un líder, presidente o partido político en el que depositar nuestras esperanzas" (Gaya Makaran, 2022, p. 25). Es decir, la emancipación es un proceso colectivo donde las capas subalternas toman conciencia de su condición de explotación y rompen las cadenas del capitalismo, transitando así hacia el comunismo. El comunismo es la superación de las formas de explotación por parte de una clase social a otra, ya que estas clases ya no existen. El comunismo es la emancipación de las diversas formas de explotación por parte de las personas, estableciendo relaciones de solidaridad por parte de los seres humanos para con la naturaleza. De este modo, la naturaleza no es vista como un medio de explotación, sino como un todo complejo compuesto por seres vivos que se relacionan entre sí. Así, en el texto Camilo Torres y Orlando Fals: antiélite, utopía y pluralismo, Miguel E. Cárdenas Rivera plantea la filosofía de estos dos antiélites, los cuales para ellos, la solución al problema agrario es "confiar en los campesinos y contar con ellos" (Cárdenas Rivera, 2018, p. 47).
En este sentido, ante la pregunta de la toma o destrucción del poder, el comunismo es la superación de este. O, dicho de otro modo, el comunismo es la superación del Estado, del dinero y otras formas que producen desigualdad que impiden la vida en comunidad. Ante esto, cada cuatro años en Colombia se presentan elecciones de funcionarios en los cargos políticos, sean de ideología política de izquierda o de derecha. Cada cuatro años existe una renovación del poder, presentándose candidatos, pregonando los errores del gobierno anterior y proponiendo soluciones de las cuales solo cumplen una ínfima parte. Además, la población les proporciona su confianza y esperanzas para que satisfaga sus necesidades, en temas como salud, educación, etc. Sin embargo, existe otra alternativa ante esta toma del poder.
Ante el problema del Estado capitalista y sus gobiernos de turno, la alternativa es establecer un autogobierno, en donde se lleven a cabo diálogos entre diferentes comunidades de las diversas regiones de Colombia acerca de soluciones ante los problemas que se presentan y, a su vez, descentralizando el poder. En este sentido, según R. Fineschi en su texto Un nuevo Marx, "Una teoría del Estado puede abordarse desde al menos dos puntos de vista distintos: por un lado, la teoría de los Estados en el capitalismo; por otro, la teoría del Estado como teoría del autogobierno racional de los hombres en su intercambio orgánico con la naturaleza, en la naturaleza, lo que evidentemente remite al planteamiento filosófico clásico del problema del autogobierno al menos desde Platón en adelante" (Fineschi, 2022, p. 190). Es decir, el autogobierno es una forma de superar el Estado capitalista en donde la comunidad discute de manera autónoma, activa y participativa acerca de los problemas que se pueden presentar y toman decisiones de manera conjunta sin necesidad de un ente superior y regulador. De esta manera, las personas de diversas regiones participan activamente en las discusiones acerca de las posibles soluciones a los problemas que poseen.
Como conclusión, para vivir en comunidad y tomar decisiones acerca de las situaciones que se presentan, debemos superar la figura del líder y empezar a discutir y plantear soluciones para superar las desigualdades y las crisis periódicas que genera el capitalismo. Esto es la vida en comunidad, donde no existen los individuos que solo velan por sus intereses, sino que todos y todas nos involucramos para transitar hacia un sistema en donde se suprime la propiedad privada, compartiendo los bienes comunes, los cuales son tierra, agua, aire, energía y conocimiento. Estos bienes son de acceso directo y gratuito para todas y todos. Este sistema es el comunismo...
Referencias bibliográficas
Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo. El Estado (burgués) y el mito de la violencia legítima
Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo. Camilo Torres y Orlando Fals: antiélite, utopía y pluralismo,
Fineschi, Roberto. Un nuevo Marx
Makaran, Gaya. Horizontes emancipatorios en América Latina
miércoles, 12 de marzo de 2025
El autogobierno
El autogobierno
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2025
Vivimos en un siglo XXI donde predomina el capitalismo, un sistema que se caracteriza por la venta de la fuerza de trabajo y por la compra y venta de mercancías a través de la acumulación de dinero. Por esta razón, en el capitalismo priman los intereses individuales sobre el bien común. El capitalismo hace esto posible gracias al trabajo asalariado. Teniendo esta premisa en cuenta, el autogobierno es una forma de emanciparnos de este sistema. Así, voy a explicar en qué consiste el autogobierno y cómo nos ayuda en este proceso de emancipación.
Para empezar, el capitalismo es un sistema, como lo mencioné antes, basado en la producción de mercancías y la acumulación de riquezas, las cuales tienen una relación de compra-venta a través de la capacidad dineraria de las personas. En este sentido, en el capitalismo todos los bienes que usamos día a día tienen un precio monetario, además del consumo desaforado de muchos productos que, muchas veces, no los utilizamos. Este afán o apuro por consumir es lo que nos incita el capitalismo, muchas veces sin darnos cuenta de todo lo que implica el proceso de producción de esos productos por parte de trabajadores que venden su fuerza de trabajo. Este, en muy resumidas palabras, es el proceso de producción capitalista. Explicado esto, quiero explicar qué es el autogobierno y para qué sirve en el proceso de emancipación.
Teniendo en cuenta la idea del párrafo anterior, el autogobierno es una forma de emancipación de la explotación capitalista por parte de los sujetos. O, como lo indica R. Fineschi en su texto Un nuevo Marx, "... la teoría del Estado como teoría del autogobierno racional en su intercambio orgánico con la naturaleza, en la naturaleza (...)" (Fineschi, 2022, p. 190). Es decir, el autogobierno nos ayuda a emanciparnos del Estado, el cual es burgués. En este prima el interés individual por encima del bien común. En este sentido, el autogobierno es una salida de escape del interés individual que prima en el capitalismo. Y es que en el capitalismo los trabajadores solo producen para recibir un pago monetario que no representa su esfuerzo en todo el proceso laboral, produciendo plusvalía la cual es apropiada por el burgués.
Ahora bien, de este sistema debemos emanciparnos, siendo el autogobierno una vía de escape, como lo indiqué antes. En este sentido, el texto Horizontes emancipatorios en América Latina. Luchas de pueblos originarios y de sectores populares frente al Estado-capital, de los autores Luz Elena Hernández Maldonado, Héctor Parra García y Donatto Daniel Badillo Cuevas, define a la emancipación como "una liberación de las relaciones de dominación y opresión; liberación de un poder, autoridad, tutela o cualquier otro tipo de subordinación o dependencia" (Anne Kaspar-Imanol García, p. 36). Es decir, la emancipación es un proceso colectivo de desprendimiento de la ideología burguesa dominante en el siglo XXI. La emancipación tiene como fin la libertad de los sujetos a través de la superación del capitalismo en todas sus formas. En este sentido, se requiere una redefinición del concepto de lo público diferente a lo estatal, ya que "... la crisis del capitalismo global y los intentos de acudir al Estado revelan que este no es una institución pública, por el contrario, es un ente garante de interés privado que la burguesía estima necesario para resolver los problemas del gran capital" (Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo, p. 20).
De esta manera, lo público significa acceso directo gratuito a los bienes comunes por parte de los sujetos, ya que, citando a la autora María Fernanda Gómez Galindo quién cita a su vez a Marx en su tesis de grado La fractura metabólica entre el ser humano y la naturaleza, "La tierra (la cual, económicamente hablando, incluye también el agua), en el estado originario en el que proporciona al hombre víveres y medios de subsistencia ya listos para el consumo, existe sin intervención de aquel como el objeto general del trabajo humano (...)" (Marx, 2017a, p. 216, como se citó en Gómez Galindo, 2020). En este sentido, estos bienes comunes son de uso colectivo, comunitario y gratuitito por parte de todos los seres vivos. Para esto, es indispensable crear lazos de amor y solidaridad con los seres, comprendiéndolos en su integridad y complejidad, ya que todos somos parte de un engranaje común que nos une, compartiendo un origen y una Historia.
Por otro lado, el autogobierno, como lo indiqué antes, es una forma de emancipación del poder burgués y del individualismo, ya que nos da la oportunidad de trabajar en equipo para satisfacer nuestras necesidades vitales, superando el interés por parte de una minoría que se enriquece a costa de la fuerza de trabajo de una mayoría. Es por esto que el autogobierno suprime las clases sociales y, en su defecto, el poder burgués, ya que no hay una persona o un grupo de personas controlando y/o supervisando la producción, sino que se trabaja en equipo, sin horarios ni pagos monetarios establecidos, por un bien común. Cabe mencionar que es necesaria la supresión de los medios de pago, como lo es el dinero, para así superar la extracción de plusvalía, así como el trabajo asalariado y la relación burgués-proletario, a la vez que se suprimen, como lo indiqué antes, las clases sociales, y también la capacidad dineraria adquisitiva de los sujetos.
Por último, quiero tocar el tema del comunismo, ya que se relaciona con el autogobierno. En este sentido, el comunismo es un sistema basado en el bien común, en el cual se suprimen el dinero y el intercambio de mercancías. En el comunismo no existe un medio de pago, sino solo existe la producción de los bienes que utilizamos por parte de todos y todas. La palabra "comunismo" viene del latín communis, que significa "común, compartido entre hombres". Y aquí juega un papel importante el autogobierno, ya que en el comunismo se suprime el trabajo asalariado, permitiendo al trabajador conservar su fuerza de trabajo, tomando sus propias decisiones sobre el manejo de su proceso, eligiendo a qué horas del día desea trabajar y hacer otras actividades. En otras palabras, autogobernar su propia producción.
En conclusión, el comunismo es una lucha constante contra el poder, contra el Estado y sus gobiernos de izquierda y derecha que solo fomentan la división de clases. Es un proceso de emancipación de las clases dominantes, las cuales tienen el fin de enriquecerse a costa de los y las habitantes. Y aquí tiene lugar el autogobierno, el cual tiene por objetivo la emancipación del capitalismo y su trabajo asalariado. Recordemos que todos aprendemos de todos y la vida es un aprendizaje constante a través de diversas experiencias...
Referencias bibliográficas
Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo (2020). El Estado (burgués) y el mito de la violencia legítima
Fineschi, Roberto (2022). Un nuevo Marx
Gómez Galindo, María Fernanda (2020). La fractura metabólica entre el ser humano y la naturaleza
Hernández Maldonado, Luz Elena, Parra García, Héctor, Badillo Cuevas, Donnatto Daniel (2022). Horizontes emancipatorios en América Latina. Luchas de pueblos originarios y de sectores populares frente al Estado-capital
lunes, 6 de enero de 2025
La emancipación
miércoles, 2 de octubre de 2024
El Estado y la revolución. V. Lenin
El Estado y la revolución. V. Lenin
Texto resumido por el
autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2024
Este texto fue escrito por V. Lenin entre agosto y
septiembre de 1917 mientras se encontraba en Finlandia. Fue redactado durante
la Revolución Rusa, y Lenin describió en dicho texto cómo debía ser tal
revolución. Es un texto muy denso pero muy importante de comprender, ya que no
sólo es aplicable para dicha época, sino también para la nuestra, ya que aún
seguimos siendo manipulados por el Estado capitalista actual.
El texto está dividido en 6 capítulos, en los cuales toca
temas muy importantes sobre el Estado burgués, el capitalismo, el socialismo y
el comunismo, mencionando las tareas que debe realizar el proletariado para
lograr su emancipación de la burguesía. Además, destaca de sobremanera el
pensamiento filosófico de Karl Marx y su vital importancia en el proceso de la
emancipación. Voy a analizar estos fenómenos sociohistóricos, los cuales tienen relación
con nuestro presente.
Lenin comienza caracterizando el Estado como "un poder
situado aparentemente por encima de la sociedad" (Lenin, 1917, p. 8). Es
decir, Lenin interpreta al Estado como un poder situado por encima de todos y
todas, el cual es soberano y supremo, tomando todas las decisiones. Siendo un
poder situado por encima de la sociedad, el Estado la divide en
clases, argumentando que éstas son inevitables, siendo ésta premisa, un yerro.
Y es que, según Lenin, solo en momentos de crisis "que sacuden a la
sociedad en sus cimientos, la gente empieza a romper con el peso muerto del
hábito, la rutina y la tradición, y se enfrenta con la cruda realidad"
(Lenin, 1917, p. 8). Esta es la revolución, una consciencia de clase, como
decía Lukács, cuando el proletariado toma consciencia de su condición de clase
explotada. Aquí, Lenin cita un fragmento de El Manifiesto Comunista,
escrito por Marx y Engels en 1847:
"... Como ya hemos visto (...), el primer paso de la
revolución obrera es la transformación del proletariado en clase dominante, la
conquista de la democracia..." (págs. 31 y 37 de la 7ª edición alemana de
1906)7 .
En este sentido, el propósito de la dictadura del
proletariado es el de establecer una democracia obrera, es decir, los
proletarios fuesen dueños de su propia producción, derrocando a la burguesía.
Este fue el ideal de la Comuna de París en 1871, el de romper la máquina
burocrática del Estado, la de "la destrucción de la máquina moderna del
Estado" (Lenin, 1917, p. 75). Para Marx y Engels, la dictadura proletaria
no es un régimen, como los de Hitler, Mussolini, etc. Es decir, la dictadura
del proletariado no es un régimen autoritario de violencia, sino, como lo
mencioné más atrás, que es una democracia obrera para cuando el proletariado logre
su emancipación de la burguesía y puedan dirigir por sí solos la producción
social sin necesidad de las clases altas.
Siguiendo con esta idea, "la destrucción de este
monstruo, el Estado burgués, es la primera condición para la construcción de
una sociedad realmente democrática y humana, que pondrá las bases para la
transición hacia el socialismo: una sociedad sin clases (...)" (Lenin,
1917, p.12). Es decir, acá Lenin menciona que el proletariado debe destruir el
Estado para establecer el socialismo, es decir, una sociedad sin clases y en
donde todos y todas seamos iguales.
Como mencioné antes, Lenin escribió este texto durante
"el calor de la lucha" de la revolución rusa. Al pasar a la
clandestinidad durante la reacción de julio, viajando a Finlandia bajo las
órdenes del Comité Central para evitar su detención, llevó consigo dos
libros: El arte de la guerra de Clausewitz, y La
guerra civil en Francia de Marx. Este último representó el punto de
partida para la obra El Estado y la revolución, la cual es "un
verdadero manual de la revolución" (Lenin, 1917, p.16).
Ahora bien, Lenin no era utópico, ya que no se basaba en
esquemas abstractos, sino en el auténtico movimiento obrero, el cual fue la
Comuna de París. Esta permitió a Marx y a Lenin comprender la forma concreta de
la dictadura del proletariado. Y es que Lenin estableció cuatro condiciones
para el Estado obrero ruso después de la Revolución de Octubre:
1. Elecciones libres con revocabilidad de todos los
funcionarios
2. Ningún funcionario puede recibir un salario más alto
que un obrero cualificado
3. Ningún ejército permanente, sino el pueblo armado
4. Gradualmente, todas las tareas de administración del
Estado se harán por todo el mundo de forma rotativa
Estas condiciones son las básicas para el poder obrero,
siendo su principal misión la de destruir el Estado y establecer la democracia.
Además, Lenin plantea que, para derrocar el viejo Estado y superar la
resistencia de los opresores, "la clase obrera necesita su propio
"Estado", es decir, organizarse como un poder alternativo, capaz y
dispuesto a hacer frente a la resistencia de la reacción" (Lenin,
1917, p.17). Pero este "Estado", en realidad, según Engels, no es un Estado
propiamente dicho, sino un semiestado, una organización muy simplificada, la
cual se basa en la administración del pueblo. El fin de este "Estado"
es desaparecer, cuyo sustituto será una asociación libre de productores. Este
es el fin del socialismo, el de la emancipación y la destrucción del Estado
burgués para así llegar al comunismo, ya que "sólo el comunismo puede
proporcionar una democracia verdaderamente completa, y cuanto más completa sea
antes dejará de ser necesaria y se extinguirá por sí misma" (Lenin, 1917,
p.111). Y es que Lenin menciona a Marx, describiendo este último las fases para
llegar al comunismo. Así, la "primera" fase o fase inferior de la
sociedad comunista es el socialismo y es cuando los medios de producción se
convierten en propiedad común. En esta fase no se presenta aún una madurez
económica completa, ya que aún no es libre completamente del capitalismo. Y la
fase superior de la sociedad comunista, cita Lenin a Marx, "cuando haya
desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del
trabajo y, con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo
manual" (Marx, como se citó en Lenin, 1917). Es decir, en esta fase
sobrepasa el derecho burgués.
También, Lenin habla sobre la corriente filosófica del
marxismo y las tergiversaciones que se han hecho al respecto. Dice Lenin:
"A diferencia de los anarquistas, el marxismo no propone la abolición del
Estado como una idea abstracta, sino que desarrolla una estrategia para luchar
concretamente por su desaparición, comenzando por el derrocamiento del Estado
burgués" (Lenin, 1917, p.17). Es decir, el marxismo es una corriente
filosófica que propone la desaparición del Estado para que ya no existan las
clases sociales. Y es que el propio Estado genera la contradicción de
éstas clases al mantener la propiedad privada de los medios de producción.
Como solución a este problema, Lenin propone que, para derrocar al Estado
burgués, el proletariado debe crear su propio Estado, o, más bien, un
semiestado, es decir, una organización muy simplificada cuyo propósito
final sea su desaparición. Aquí ya podemos hablar de comunismo, ya que este es
un sistema en el cual no existe dominación ni clases sociales, por lo que el Estado
es innecesario e inexistente. Y es que a lo que quiere llegar Lenin es a que la
sociedad misma administre su propia producción para que así el Estado
desaparezca.
Por otra parte, para derrocar a la burguesía, el
proletariado debe convertirse en clase dominante, y centralizar los medios de
producción en manos del Estado proletario. Como ya mencioné más arriba, esta es
la dictadura del proletariado. Y es que, en palabras del marxismo, "El
Estado, es decir, el proletariado organizado como clase dominante" (Marx y
Engels, como se citó en Lenin, 1917). Es decir, el objetivo principal del
marxismo es la desaparición del Estado, y esta acción sólo la puede llevar a
cabo el proletariado a través de la revolución. A esto cabe agregarle que las
funciones públicas deben perder su carácter político, convirtiéndose en simples
funciones administrativas, velando por los intereses sociales, más no
individuales.
Ahora veamos qué es la revolución, ya
que ésta es vital para el derrocamiento del Estado. Según Engels, "una
revolución es la cosa más autoritaria; es el acto mediante el cual una parte de
la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles,
bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay" (Engels, como se
citó en Lenin, 1917). Cuando se presenta una revolución, hay dos clases
sociales antagónicas (opresora y oprimida) y su fin es acabar con la clase
opresora, como ocurrió en la Comuna de París en 1871. Según Engels, "La
Comuna es el primer intento de revolución proletaria de destruir la máquina
estatal burguesa" (Lenin, 1917, p. 18). Y es que la Comuna de París
significó el derrocamiento de la burguesía (industriales y banqueros) por los
obreros urbanos. La Comuna duró 72 horas. Según Lenin, "La Comuna iba
dejando de ser un Estado, toda vez que su papel no consistía en reprimir a la
mayoría de la población, sino a la minoría (a los explotadores)" (Lenin,
1917, p. 87). Es decir, la Comuna fue un intento de establecer una dictadura
proletaria, derrocando a la burguesía y estableciendo condiciones dignas para
los seres humanos de la época. Como características fundamentales, la Comuna
organizó un sistema político basado en la democracia representativa del pueblo
y como eje de la administración política y social, y suprimir al ejército, al
cual lo reemplaza el pueblo armado, características del socialismo. En otras
palabras, la Comuna es un claro ejemplo de revolución proletaria, ya que, como
menciona Engels, una parte de la población, la cual fue el pueblo parisino,
impuso su voluntad ante la Monarquía de Luis Bonaparte.
Ahora bien, voy a hablar sobre la filosofía marxista. El
marxismo es una corriente histórico-filosófica que se basa en las ideas
emancipatorias de Karl Marx y retomadas por filósofos pos Marx. El marxismo
lucha contra el capitalismo y plantea, como hemos visto, una sociedad sin
clases. El marxismo no se basa en ideas utópicas, sino en la transformación
social. En este sentido "el marxismo nos enseña que el Estado, es decir
todo Estado, es un instrumento para la opresión de una clase por otra" (Lenin,
1917, p. 8). Y es que, al ser una máquina de opresión, el Estado aumenta las
diferencias sociales, concentrando la riqueza en unas pocas manos. Es por esto
que el marxismo "no propone la abolición del Estado como una idea
abstracta, sino que desarrolla una estrategia para luchar concretamente por su
desaparición, comenzando por el derrocamiento del Estado burgués" (Lenin,
1917, p. 17). Y esto lo lleva a cabo el proletariado como clase dominante, la
cual, al derrocar el Estado burgués por medio de la violencia, establece la
dictadura proletaria, y, como consecuencia, el Estado proletario. Al surgir
este Estado, cuando el proletariado haya derrocado a la burguesía, este
comienza a extinguirse, pues será innecesario. Esta es la transición del
socialismo al comunismo. O, citando a Lenin, "aspirando al socialismo,
estamos persuadidos de que éste se convertirá gradualmente en comunismo, y en
relación con esto desaparecerá toda necesidad de violencia sobre los hombres en
general, toda necesidad de subordinación de unos hombres a otros
(...), pues los hombres se habituarán a observar las reglas elementales de la
convivencia social sin violencia y sin subordinación" (Lenin, 1917,
p. 104). O, dicho en otras palabras, el socialismo es una fase de transición
del capitalismo al comunismo, y en este último no se actúa por intereses
individuales, sino por el bien del territorio y de la comunidad. Además,
parafraseando a Lenin, el comunismo procede del capitalismo, ya que en este
último existe una consciencia de clase explotada y expropiada que se rebela y
lleva a cabo la revolución.
Por otro lado, el comunismo procede del capitalismo, ya que de este surge la revolución de las masas y empieza la transición hacia el primero. Como lo mencioné antes, según Marx, debe existir una etapa de transición en el cambio del capitalismo hacia el comunismo. Esta etapa es el socialismo, en el cual el Estado es la dictadura del proletariado. Y es que la sociedad capitalista nos ofrece una democracia más o menos completa en la república democrática. "Pero esta democracia se halla siempre comprimida dentro del estrecho marco de la explotación capitalista y, por esta razón, siempre es, en esencia, una democracia para la minoría" (Lenin, 1917, p. 108). Es decir, el capitalismo ofrece una democracia para la minoría rica, que maximiza sus ganancias a costa del trabajo y la explotación de los trabajadores asalariados. La única solución a la crisis que genera el capitalismo "es mediante una transformación radical de la sociedad que ponga fin a la dominación de la gran Banca y los monopolios" (Lenin, 1917, p. 22). En este sentido, a través del socialismo, y que los obreros armados establezcan una máquina más democrática, es la vía que lleva hacia el comunismo, en el cual no habrá clases sociales, trabajo asalariado ni explotación, además de la supresión del dinero y de las mercancías. Cabe aclarar que en el comunismo existe el trabajo, más no, como ya lo mencioné, el trabajo asalariado, ya que se suprimen las clases sociales, y con ellas, la burguesía y el proletariado. Al no existir el trabajo asalariado, las personas pueden dedicarse a distintos oficios durante el día, dejando a un lado el trabajo como medio únicamente para subsistir. Y es que, mientras exista el trabajo asalariado, la democracia será una ilusión. O, como menciona Lenin, "cuando la mayoría del pueblo comience a llevar por su cuenta y en todas partes esta contabilidad, este control sobre los capitalistas (que entonces se convertirán en empleados) y sobre los señores intelectualillos que conservan sus hábitos capitalistas, este control será realmente universal, general, del pueblo entero, y nadie podrá rehuirlo" (Lenin, 1917, p. 122). Es útil agregar que, en el comunismo, todos y todas somos dueños y dueñas de la producción social, se suprime el dinero y la administración de la misma producción es de forma responsable y solidaria, respetando la comunidad y el territorio. Es así como, en el comunismo, "la necesidad de observar las reglas nada complicadas y fundamentales de toda convivencia humana se convertirá muy pronto en una costumbre" (Lenin, 1917, p. 123).
Al capitalismo no se le puede derrumbar mediante una sola persona ni una minoría, sino que este proceso se lleva a cabo a través de la mayoría de explotados, al crear la consciencia de esta condición, mediante un gran número de masas que desean acabar con esta esclavitud asalariada y romper el Estado burgués. Así, "(...) el próximo intento de la Revolución francesa será no solamente el de transferir la máquina burocrática y militar de unas manos a otras sino romperla; y esta es la condición previa para cualquier auténtica revolución popular (...)" (carta de Marx a Kugelmann). Y es que el fin de toda revolución popular es el de romper el Estado burgués y enviarlo al "museo de antigüedades, junto con el dinero, las cárceles, la familia burguesa, la religión, y todas las demás aberraciones (...)" (Lenin, 1917, p. 12). Hoy en día, vemos cómo estos elementos del Estado burgués están presentes todo el tiempo, a través de los medios de comunicación, el consumismo, la propiedad privada, etc, los cuales reproduce constantemente el capitalismo y llevándonos a diversas crisis de subsistencia, las cuales se apaciguan un solo poco y temporalmente a través del trabajo asalariado.
En conclusión, para lograr la emancipación del capitalismo
debemos ser capaces de ser críticos con nuestra Historia y con nuestro
presente, no conformándonos con la polimatía, sino analizar y cuestionar
nuestro presente a través de las diferentes fuentes historiográficas. O, como
dice Lenin, "Es el deber de los marxistas estudiar la historia, no como un
pasatiempo académico, sino para sacar conclusiones prácticas" (Lenin,
1917, p. 9). La Historia no es un simple pasatiempo, sino que es una
conexión de los diferentes hechos históricos y su relación con el presente.
Así, podemos encontrar la relación entre este texto de Lenin y la actualidad,
ya que aún no hemos superado el Estado capitalista y se siguen evidenciando las
clases sociales y sus brechas que el Estado capitalista perpetúa, gracias a la
concentración del poder y de la riqueza en manos de unos pocos (burguesía).
Para esto, hay que terminar y reemplazar el capitalismo por otro más justo, que
no nos vea como mercancías, sino como lo que realmente somos...
Referencias
bibliográficas
sábado, 29 de abril de 2023
¿Cómo sanar nuestras heridas emocionales?
Las heridas emocionales son traumas o lesiones psicológicas generadas, en muchas ocasiones, desde la infancia y que no se han superado a pesar del tiempo. Incluso, según el escritor español Borja Vilaseca en su libro Encantado de conocerme, "De hecho, sean cuales sean nuestras circunstancias externas, los expertos en Eneagrama sostienen que, por muy cariñosos que hayan sido nuestros padres, la tremenda experiencia que supone el parto suele dejarnos heridas psicológicas profundas" (Vilaseca, 2008, p. 39). Esta idea supone que las lesiones psicológicas tienen su origen en el parto, ya que, al nacer, salimos del útero de nuestra madre, y, por lo tanto, de nuestra primera zona de confort. Es esta nuestra primera herida emocional que se forma en nuestra vida, y es por esta razón que, en algunos casos, lloramos al nacer. Siguiendo con el autor, "Para compensar el tremendo shock que supone abandonar el cálido y agradable útero materno, el bebé comienza a sentir una infinita sed de cariño, ternura y amor" (Vilaseca, 2008, p. 23). Es decir, es aquí donde necesitamos mucho más amor para compensar esta carencia.
La vida, desde el principio, nos pone diversos retos para superar. El primer paso para esto es conocernos como seres de amor que somos. Este es un proceso constante y consciente que llevamos a cabo, cuya finalidad es amarnos y ser felices. Después de amarnos y aceptarnos tal como somos, viene la interpretación que le damos a los hechos que nos van ocurriendo. Teniendo en cuenta que nos amamos y nos aceptamos tal como somos, como lo indica Borja Vilaseca en su libro Encantado de conocerme, "Pero la verdad es que lo único que sí puedes cambiar es la interpretación que haces de los acontecimientos en sí, conociendo y comprendiendo cómo funciona tu mente" (Vilaseca, 2008, p. 9). Nuestra versión original, como seres que somos, contiene valores innatos como paz, luz, respeto y, sobre todo, amor. El amor es el principal valor que contiene nuestra esencia, y de este se desprenden los otros valores ya mencionados. El amor es una fuerza universal y es, en mi opinión subjetiva, un valor innato. Luego, estos retos no deberían ser interpretados como una carga, sino como una oportunidad de aprendizaje constante que obtenemos en cada vivencia, en cada hecho, en cada instante. Si hacemos esto, con amor, vivimos mucho más felices, en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás seres vivos. Aceptamos a estos tal como son sin generar expectativas ilusorias, las cuales desencadenan sufrimiento y rabia, sentimientos que no son innatos ni esenciales. Y es que estas expectativas ilusorias en realidad no existen, sino que el sujeto, desde el egoísmo, las crea. En este sentido, las expectativas son ilusiones subjetivas falsas que el sujeto, de forma inconsciente, crea para intentar llenar un "vacío" que no existe. Es ahí donde se puede crear una herida emocional que genera egoísmo y sufrimiento. Sin embargo, si superamos este reto de generar expectativas, estaremos dando los primeros pasos para hallar la felicidad plena.
Otro valor fundamental es el perdón. Teniendo en cuenta que nada ni nadie puede ofendernos, ya que somos seres, a veces no tenemos esta consciencia e interpretamos los hechos que nos pasan como algo personal. Es aquí donde surge el victimismo, el cual es una mentalidad subjetiva y egocéntrica donde interpretamos las cosas que nos pasan como injustas, culpando a los demás de nuestro propio sufrimiento. Para evitar esto, hay que perdonar, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos, comprendiendo que absolutamente nada nos puede herir. En este sentido, el perdón es un valor que nos permite sobrepasar y trascender cualquier sentimiento de culpa, evitando incluso enfermedades futuras. El perdón ayuda mucho a sanar heridas que llevamos dentro, evitando así malestares.
Estas son las curas para nuestras heridas emocionales que se van formando a partir de las creencias egocéntricas. En este sentido, es el ego el que nos va formando estas heridas, impidiéndonos reflejar nuestro ser en su totalidad. El ego cuestiona y no acepta todo lo que nos pasa en nuestras vidas, convirtiéndonos en reactivos contra los hechos que la misma vida nos tiene preparados. Y es que la vida no nos enfrenta, sino que nos pone en nuestro camino hechos perfectos para aprender y seguir adelante cada instante. Si interpretamos estos hechos como una oportunidad de aprendizaje, nuestro ser será reflejado en todo su esplendor. Pero si no los aceptamos y reaccionamos impulsivamente ante ellos, el ego se apoderará de nosotros. El ego es un escudo protector que nos invade y nos impide autoconocernos y amarnos. Sin embargo, todo lo que nos sucede tiene un propósito y un sentido, y hay que hallarlos y comprenderlos para seguir nuestro camino.
Por otro lado, el amor es una fuerza y energía innatas y ontológicas que tiene la capacidad de construir diferentes valores esenciales. El amor lo es todo. Desde el amor, no existen seres superiores ni inferiores, ya que forma un todo. El amor comprende y acepta todas las formas de vida del universo, sean diminutas, pequeñas, medianas o grandes. El amor no discrimina nunca porque, desde este, todos somos uno. Plantas, animales, hongos, humanos, etc. Todas estas formas de vida se complementan para formar un todo. Sin embargo, desde las creencias egocéntricas, pensamos que los humanos somos superiores por una capacidad de razonar imperfecta que nos impide pensar y vivir en comunidad. Y es que una comunidad es un conjunto de seres vivos que comparten características comunes y que se organizan y relacionan colectivamente para conseguir un objetivo común, habitando un territorio. Vivir en comunidad significa vivir en armonía y felicidad, sin compararnos con los demás. Por esto, en una comunidad no existen individuos, sino seres vivos que se conocen y se apoyan mutuamente para conseguir un objetivo común. Vivir en comunidad significa vivir en amor, siendo inexistentes las relaciones de poder. Pero para vivir de esta manera hay que aceptarnos a nosotros mismos y a las demás formas de vida tal como son. Vivir en comunidad significa que ya hemos superado el individualismo que nos cegaba.
Ahora bien, un juicio es una oración que se afirma con un conocimiento previo. Y muchas veces no destruye, sino construye. Pero si se emiten juicios sin conocimientos previos, estaremos cayendo en las trampas del ego, ya que este no construye, sino destruye. Estos juicios, en muchas ocasiones, etiquetan, creando relaciones de superioridad e inferioridad, teniendo la falsa creencia del llamado "sabelotodo". Sin embargo, en estos casos, actuamos desde la ignorancia, ya que no conocemos las diversas condiciones de los seres vivos. Dicen que las palabras tienen poder, en el sentido que estas construyen o destruyen. Pero más allá de esta frase, dejar de etiquetar significa comprender y aceptar estas condiciones, brindándoles amor sin juzgarlas. Recordemos que las palabras se las lleva el viento, pero siempre quedan nuestras acciones. En realidad, desde nuestro ser, los juicios no existen, ya que el ser es indestructible y amoroso. Es por esto que nosotros mismos somos quienes decidimos si nos duele o no las ofensas que en realidad no existen. Si decidimos sobrepasar estas ofensas, impidiendo que nos duela o que nos produzca rabia, estaremos superándonos y amándonos a nosotros mismos. Esta decisión se debe tomar de manera consciente. Las palabras pueden construir o destruir sólo si nosotros lo permitimos, es una interpretación. Y si tomamos la decisión de que nos "destruyan", lo que hay que hacer es tomar un tiempo para reflexionar, perdonar y seguir nuestro camino. Para concluir esta idea, las palabras tienen poder siempre y cuando lo permitamos, y aquí es donde hay que reflexionar acerca de estos hechos con amor y consciencia, y seguir el camino.
En conclusión, para sanar las heridas emocionales hay que autoconocernos, amarnos e interpretar los hechos que suceden como una oportunidad de aprendizaje, no juzgando ni etiquetando a la realidad externa. Y es que esta realidad es como es y no la podemos cambiar, ya que es perfecta y siempre tiene un sentido. Si comprendemos su propósito o sentido, dejamos de luchar y reaccionar de forma agresiva frente a los hechos, aceptándolos tal como son sin generar expectativas. Y además, estaremos sanando las heridas emocionales. Esta es una decisión de vida que tomamos para disfrutarla y aceptarla tal como es.
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