domingo, 3 de mayo de 2026

En memoria de Orlando Fals Borda

En memoria de Orlando Fals Borda

Autor: Sebastián Sánchez Acero

Año 2026

Orlando Fals Borda fue un sociólogo nacido en Barranquilla, Colombia, el 11 de julio de 1925, y fallecido el 12 de agosto de 2008. Es considerado el padre de la sociología en Colombia. Cursó sus estudios secundarios en su ciudad natal y luego, en la década de 1940, viajó a Estados Unidos para estudiar Literatura Inglesa e Historia en la Universidad de Dubuque, donde se graduó en 1947. Luego hizo el magister en Sociología en la Universidad de Minnesota, culminándolo en 1953, e hizo el doctorado en Sociología Latinoamericana en la Universidad de Florida en 1955. En esta época, escribió sus libros Campesinos de los Andes (1955) y El hombre y la tierra en Boyacá (1957), para obtener la maestría y el doctorado, respectivamente.

Este autor se interesó en trabajar por y con las comunidades, cambiando el enfoque de estudio de la Sociología en Colombia. En este sentido, según él, el investigador de Ciencias Sociales no debe simplemente estudiar a las comunidades simplemente para cumplir con un trabajo académico, sino que debe involucrarse con la propia comunidad y respetar su cultura y sus cosmovisiones. Y es que todas y todos formamos parte de una comunidad y, por lo tanto, debemos valorarnos como somos, aceptarnos y amarnos. En este sentido, vale citar un párrafo de Camilo Torres citado en el texto Camilo Torres y Orlando Fals Borda: antiélite, utopía y pluralismo. Colombia 1958-2008: lecciones para la historia: "la violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más importante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han integrado dentro de un proceso de urbanización en el sentido sociológico con todos los elementos que este implica: la división del trabajo, especialización, contacto socio-cultural, socialización, mentalidad de cambio, despertar de expectaciones sociales y utilización de métodos de acción para realizar una  movilidad social por canales no previstos por las estructuras vigente" (Cárdenas Rivera, 2018, como se citó en Torres, 1963, p. 46). Es decir, el cura Camilo Torres y Orlando Fals Borda apuntan que la violencia en Colombia ha implicado un cambio en las comunidades rurales, las cuales se han tenido que integrar a los procesos de urbanización. 

En este contexto, la violencia es un fenómeno histórico que implica cambios en las vidas de las personas que la padecen, como desplazamiento forzado de zonas rurales hacia las urbanas. Una de las causas de este fenómeno es que el Estado y sus gobiernos de turno no crean diálogos efectivos con cumplimiento de los acuerdos que se llega con la población que vive esta situación. De esta manera, "El problema agrario era -y aún es- la medula de la crisis y para su solución era -y es- menester confiar en los campesinos y contar con ellos" (Cárdenas, 2018, p. 47). Y es que para superar la violencia hay que destruir la brecha desigual existente entre el campo y la ciudad y que los campesinos sean sujetos activos en los procesos de aprendizaje de todas y todos sin desarraigarlos de sus territorios. En este sentido, se debe crear un autogobierno por parte de las clases explotadas para que estos sujetos rompan esta condición de clase social y se transite hacia un modo de vida más armónico entre los seres humanos y la naturaleza. Esto es el fin del capitalismo y el inicio del comunismo. De esta manera, "ambos llegaron a pensar que ésta (la administración pública) podría ser el instrumento básico de organización y de movilización popular, tanto en el campo como en la ciudad" (Cárdenas, 2018, p. 47). 

Y es que la administración pública es diferente al Estado, ya que este en realidad es una institución privada. Por esto, se la debe entender como una capacidad de las comunidades para tomar decisiones con el fin de de mejorar aun más la calidad de vida de las personas y cuidar los territorios. Por esta razón, Camilo Torres y Orlando Fals Borda eran considerados antiélites; ya que decidieron apostar por las masas populares para realizar los cambios que se necesitan con el fin de desprendernos del capitalismo. Aquí cabe mencionar el concepto de "socialismo raizal". En el texto El socialismo de Fals Borda del autor Diego Jaramillo Salgado, afirma que este concepto puede definirse como "aquel que "toma en cuenta las raíces histórico-culturales y de ambiente natural de nuestros pueblos de base"" (Jaramillo Salgado, 2008, como se citó en Fals Borda, 2007, p. 15).

Esta cita mencionada en el párrafo anterior es de mucha importancia, ya que podemos analizar la definición del concepto "socialismo raizal". Este se basa en las raíces o los orígenes de los pueblos indígenas y la importancia de valorar sus conocimientos ancestrales. En este sentido, para Fals, un investigador social no debe simplemente estudiar las comunidades como si fuesen objetos de estudio, sino que debe existir una relación horizontal entre este y las comunidades. Así, el investigador social no se impone sino que interactúa y escucha cada narración, experiencia y/o sabiduría que las comunidades tengan por contar. Este es el método de Investigación Acción Participativa (IAP). Este se puede aplicar al estudio de cualquier comunidad y el investigador debe estar consciente de que su estudio no se realiza simplemente por cumplir un trabajo académico para una institución, sino que tiene un sentido colectivo y comunitario el cual es dar voz a los que no la tienen.

Por otro lado, Fals tenía un concepto clave para comprender su filosofía: el sentipensamiento. Afirma Fals que este concepto no es suyo, sino que lo tomó de los pescadores de costa caribeña (San Benito Abad). Esta filosofía propone superar el estudio tradicional de los investigadores sociales para con las comunidades, las cuales son consideradas objetos de estudio, y conectar, parafraseando a Fals, la cabeza con el corazón. En este sentido, con este concepto Fals buscaba la emancipación de los pueblos del colonialismo y del capitalismo.      

Por último, Fals nos ha heredado un modo de pensar diferente al convencional por las élites dominantes. Nos ha dejado una filosofía aplicada a todos los ámbitos de nuestras vidas. A pensar en soluciones al problema de la violencia y a pensarlas en comunidad. A rescatar el valor que poseen nuestros antepasados, a valorar la sabiduría popular. Esta filosofía es de urgente aplicación en la actualidad, ya que existe una sociedad polarizada, caracterizada por el interés individual que por el bien común. En este sentido, la Historia no es una serie de hechos aislados que acontecieron en una fecha determinada, sino que nos sigue heredando reflexiones y aprendizajes de masas populares que han intentado cambiar los sistemas opresores históricos existentes por otros basados en la vida en comunidad y en el respeto propio y mutuo. Y esto es lo que debemos aprender del a porte a la Filosofía de la Historia por parte de Orlando Fals Borda, una persona que sigue viva y latente no solo en nuestras memorias, sino también en nuestras acciones...      

sábado, 11 de abril de 2026

La Comuna de París 1871. Una pequeña reflexión

La Comuna de París 1871. Una pequeña reflexión

Autor: Sebastián Sánchez Acero

Año: 2026

Este hecho histórico es fundamental recordarlo, ya que es una lucha emancipadora por parte de los trabajadores, mujeres y demás masas populares ante la opresión del sistema capitalista burgués. Ocurrido en París, Francia, hace ya 155 años, la Comuna sigue teniendo un valor histórico que nos recuerda que sí es posible buscar alternativas emancipadoras al capitalismo. Aunque la Comuna no logró su objetivo, es una fuente de inspiración para las masas populares en su intento de establecer una nueva forma de vivir, basada en la comunidad y la armonía. En este sentido, explico en qué consistió la Comuna de París, cuáles eran sus objetivos y por qué no perduraron.

Así pues, la Comuna de París es un hecho histórico que intentó el tránsito del capitalismo al socialismo y que éste fue logrado por tres semanas. Una de las causas de la Comuna fue la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana. Además, el gobierno obligó a pagar alquileres o cesiones retrasadas a la población. Cabe resaltar que, entre otras causas fueron: el 80% de las casas no tenían luz, la tasa de mortalidad se había duplicado, había escasez de alimentos y la población seguía pagando a los gobernantes. En este sentido, los habitantes se organizaron conformando la Guardia Nacional el 18 de marzo. Esta estaba conformada por guardias nacionales y habitantes de París, incluyendo mujeres y obreros. 

En concordancia con el párrafo anterior, cabe citar un fragmento del texto París 1871, la Comuna: "este  suceso provoca  la  defensa  por  parte  del  pueblo  conformado por  algunos miembros de las tropas desmoralizadas, artesanos, comunistas, obreros,  mujeres y anarquistas, y termina con el levantamiento generalizado en París, provocando que el gobierno  huya  a  Versalles y como respuesta se proclama La Comuna" (Vista de París, 1871, la Comuna, 2022, Cambios y Permanencias). Como vemos, la Comuna de París fue una sublevación por parte de las masas populares ante la burguesía del momento conformada por el gobierno de Thiers. Y es que, según Marx en la fundación en Londres de la Primera Internacional, la Comuna tenía un triple propósito: suprimir la propiedad privada, establecer un gobierno de los trabajadores y organizar una federación universal de municipios. Esta es la importancia de la Comuna; la de conformar autogobierno de trabajadores, suprimir la propiedad privada y transitar hacia el comunismo. 

Ahora veamos cuáles fueron las características de la Comuna de París. Esta fue un sistema político basado en la democracia representativa del pueblo y en la administración política y social. Se opuso a cualquier forma de imperialismo y así comenzó el primer gobierno obrero de la Historia. Entre sus principales características están: suprime al ejército y este pasa a ser conformado por el pueblo en armas, estableció la separación entre la Iglesia y el Estado y los bienes de la Iglesia fueron declarados propiedad nacional, los cargos públicos se asignarían por elección popular y los funcionarios podían ser revocados en cualquier momento. Además, se suspendieron las clases de religión en los colegios, los obreros ocuparon fábricas abandonadas, las viudas y los huérfanos de la Guardia Nacional recibieron pensiones, las mujeres tenían igualdad de derechos y los funcionarios no ganaban más salario que un obrero.  

Como vemos, la Comuna de París fue un intento de emancipación que fue aplastada por parte de la burguesía entre el 21 y 28 de mayo de 1871. La tropas versallesas invadieron la ciudad, masacrando entre 10.000 y 30.000 comuneros. París quedó en llamas gracias a las masivas confrontaciones entre los comuneros y el ejército francés. En este sentido "La fuerte represión con la que fue aplastada tuvo el fin de borrar de la mente humana la idea de comunismo" (Vista de París, 1871, la Comuna, 2022, Cambios y Permanencias). Y es que la tarea de la burguesía es la de buscar todos los medios para mantener la concentración del poder y, a su vez, evitar la revolución y contener el comunismo. La prensa burguesa del momento describió la Comuna como "una simple revuelta del populacho" (Vista de París, 1871, la Comuna, 2022, Cambios y Permanencias). Sin embargo, las tergiversaciones de la prensa burguesa de aquella época no pueden tapar o esconder la importancia que tuvo este intento de autogobierno que inspiró a revoluciones posteriores.

Cabe añadir en este último párrafo que, para Marx, la Comuna demostró que los trabajadores no pueden limitarse a tomar la máquina estatal, sino que hay que destruirla. Este es el propósito del comunismo; no tomar el poder, sino romperlo. Y la Comuna fracasó en este intento, ya que, como lo indica el autor húngaro Itzván Mészáros en su obra Más allá del Capital, "... a pesar de la revolución que él anticipó -la Comuna de París de 1871- fue en verdad aplastada en el "pequeño rincón del mundo" europeo debido también, en grado considerable, al hecho de que se mantuvo como un suceso aislado, y la ascención de la sociedad burguesa continuó a partir de allí sin mayor impedimento" (Mészáros, 1995, p. 51). En esta cita, el autor Mészáros habla sobre la revolución que Marx anticipó y que fue aplastada por la burguesía, ya que ésta iría en contra de sus intereses económicos y políticos, los cuales han sido la concentración de poder y la acumulación de capital.         

Hoy en día, seguimos recordando la Comuna como una esperanza de cambio, una luz en medio de la oscuridad del capital, un recordatorio que sigue inspirando las luchas por la emancipación. En este sentido, el comunismo sigue siendo nuestro objetivo común, basado en la igualdad y la vida en comunidad. Por esta razón, la Comuna de París es de vital importancia estudiarla y comprenderla, además de pensar sobre el porqué no hemos superado el capitalismo, el cual nos saca nuestro lado más individualista. En este sentido, debemos seguir luchando por construir una vida basada en la comunidad, el amor y el respeto entre los seres vivos que habitan en nuestro planeta.    

Referencias bibliográficas

Revista Cambios y Permanencias. París 1871, la Comuna

Mészáros, Itzván. Más allá del Capital


lunes, 23 de marzo de 2026

Sobre el concepto de comunismo. Costanzo Preve

Breve análisis sobre la obra de Costanzo Preve, Sobre el concepto de comunismo. 
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2026 
Este es un breve análisis acerca del texto Sobre el concepto de comunismo, del autor italiano Costanzo Preve. Preve nació en 1943 y murió en 2013. Fue filósofo y ensayista y profundo conocedor de la obra de Marx. Desarrolló un pensamiento original que, rechazando el liberalismo y el marxismo-leninismo ortodoxo, buscaba una refundación comunitaria del socialismo. Publicó su texto Sobre el concepto del comunismo en el año 2009.
Ahora bien, voy a analizar las premisas de Preve en su texto, en el cual analiza la filosofía de Marx. Según Preve, hasta La ideología alemana de 1845 Marx nunca usó el término de "comunismo" sino el de "socialismo". En los Manuscritos de 1844 Marx estaba pensando el socialismo en términos "conviviales" y comunitarios de una asamblea reunida en torno a una mesa común fraternal. En este sentido, los términos comunismo y comunitarismo son semejantes, ya que el comunismo se caracteriza por la abolición de la propiedad privada y la vida en comunidad. Hay que indicar que, según Preve, para Marx, la crítica al concepto abstracto de alienación es inseparable del concepto concreto de división del trabajo. En este sentido, el comunismo no puede obviar este fenómeno ya que se parecería poco a las características de este sistema y mucho a una ingeniería social de tipo positivista.
Por otra parte, en La Ideología Alemana de 1845 está la no casual co-presencia de dos nuevos conceptos. De una parte, el concepto de modo de producción capitalista, cuyos nombre y concepto no existían antes de este año. Por otra, el concepto de comunismo no como un ideal a realizar sino como un movimiento real que intenta abolir el actual estado de las cosas. En este sentido, el verdadero "materialismo histórico" nace como tal solamente en 1845, a través de las contradicciones del modo de producción capitalista. Así pues, el comunismo es un sistema y un movimiento histórico que supera estas contradicciones que genera el capitalismo, ya que este se caracteriza por la división de clases sociales, del trabajo, el culto al individuo y a la propiedad privada.
Así pues, "el comunismo resulta de tres conceptos de comunidad (comunidad de trabajo, comunidad de producción, comunidad de distribución), de planificación (es decir, de la preponderancia de un plan sobre el mercado) y, en fin, de transparencia (las relaciones sociales “comunistas” son “transparentes” y, al contrario, no están ensombrecidas por el fetichismo de la mercancía, debido a su vez a la alienación de los productos del trabajo (...)". Estas son, para Preve, las características del comunismo, por lo que se puede analizar que este sistema se basa en estos tres conceptos de comunidad. Así pues, la palabra "comunidad" proviene del latín communitas, que significa "cualidad de común". Hay que añadir que Preve rechaza radicalmente la lectura de Althuser y de Gianfranco La Grassa de la separación entre el concepto de alienación y el de fetichismo de la mercancía. En este sentido, para Marx, el capitalismo quita el valor humano a las mercancías al convertirlas en una propiedad física inherente. Es decir, estos dos conceptos están conectados, ya que la alienación es el proceso por el cual el trabajador es ajeno a su propio trabajo y pierde algo de sí. En otras palabras, en el capitalismo el trabajador no se asemeja a su propia persona sino a una simple máquina de producción de mercancías. Y este proceso de producción se llama trabajo asalariado.
En concordancia con el párrafo anterior, en los escritos alrededor de 1870 y de la Comuna de París, "Marx muestra que para él el comunismo es la ´asociación de los productores´" (Preve, p. 2). Esta asociación de los productores tiene dos bases: la reapropiación del plustrabajo apropiado por las clases explotadoras y la democracia directa de los productores mismos. Así pues, para Marx, la democracia directa y la extinción del Estado son ligadas, ya que este es un ente privado que supervisa que se cumplan las leyes puestas para la expansión del capital, a través de la concentración del poder y la acumulación de dinero.
Por otra parte, el comunismo de Marx no se superpone a la historia como un racional abstracto, como sí lo hace la filosofía del alemán Friedrich Hegel, sino que emerge de determinaciones dialécticas. En este sentido, Hegel partió de la premisa que la sociedad es un todo orgánico, donde las clases se relacionan dialécticamente, formando una unidad coherente y racional. Partiendo de la premisa que la sociedad es un todo orgánico, las diferentes clases y estamentos la integran, siendo el Estado, para Hegel, la clase universal, seguida por la burguesía y la nobleza (la clase de los agricultores). Es decir, Hegel no fue capaz de superar la noción de Estado, constituyéndolo como la universalidad y el fin del Espíritu Absoluto. 
Con relación al párrafo anterior, el comunismo tiene el propósito de superar el Estado y las crisis que este no es capaz de resolver, haciendo que las personas sean capaces de resolver los problemas que los aquejan. En este sentido, "como a mi no me extraña en absoluto que Collletti, lleno de su estúpido rencor hacia Hegel, mucho mejor que él, se haya pasado al fin de Marx a Popper, tampoco me extraña que Gianfranco La Grassa, basándose en que el comunismo es tan aleatorio como la caída de un meteorito, afirme en su correspondencia con Mangano que “creer en el comunismo es como creer en Dios”" (Preve, 2009, p. 3). En otras palabras, el comunismo no es algo accidental o surgido del azar, sino que es un movimiento histórico basado en la vida en comunidad.
Ahora bien, Pleve afirma que los autores Althuser y Negri no pueden demostrar la tesis de la extinción del Estado, por lo que tienen que replegarse en metáforas del todo literarias. El mismo Negri, después de la muerte de Althuser, ha confirmado repetidamente su adhesión al supuesto "materialismo aleatorio", es decir, la teoría del comunismo pensado como la caída de un meteorito. El comunismo no es un fenómeno aleatorio, sino un movimiento histórico construido por las masas explotadas que buscan procesos colectivos de emancipación. Por su parte, académicos travestidos de "auténticos marxistas" han separado la transformación de la interpretación. En este sentido, "se trata de una demagogia llamada “dromomanía” [incontrolable urgencia de moverse], típica de los que nunca pueden quedarse quietos en su sito y se agitan sin cesar" (Preve, p. 7). Y es que el "marxismo" en realidad es una tergiversación de la filosofía de Marx, ya que se ha malinterpretado lo que realmente quería este filósofo que era establecer el comunismo como fin último después de la emancipación por parte de los seres humanos de la esclavitud moderna, la cual es el trabajo asalariado. En este sentido, "Los filósofos hasta ahora han interpretado el mundo de diferentes maneras, se trata de transformarlo". Este es el fin último de la emancipación.
De esta manera, antes de transformar el mundo primero hay que interpretarlo. Esto significa que debemos analizar y comprender las dinámicas explotadoras del capitalismo para pensar en alternativas emancipadoras como comunidad. Así pues, "durante un siglo los idiotas incurables travestidos de “auténticos marxistas” han puesto por delante la demencial concepción activista que opone la interpretación a la transformación" (Preve, p. 7). Así pues, la filosofía de Marx se basa en la unidad entre la teoría y la praxis. En este sentido, el fundamento teórico del marxismo no está en el concepto filosófico del Hombre sino en el modo de producción social que, por su parte, existe sólo en la conexión dialéctica de tres componentes interconectados (desarrollo de las fuerzas productivas sociales, relaciones sociales de producción, formaciones ideológicas de legitimización del poder y/o estrategia de oposición a éste).
Para Marx, la palabra "producción" es fundamental, ya que sin producción de bienes y servicios la humanidad no podría reproducirse. Pero una producción donde exista la "libre asociación de productores" en el interior de una comunidad. Así lo interpreta Preve. Esto significa que no exista división de clases sociales ni explotación, sino que el trabajo sea colectivo, cooperativo y que no observe a la naturaleza con ojos de acumulación ni de saqueo, sino como una red biológica en la cual se relacionan seres vivos entre sí y con el entorno que les rodea.
Como hemos visto, esta es la interpretación que hace Preve sobre Marx. Su interpretación sobre el filósofo alemán nos ayuda a esclarecer un poco más cuál es su legado y para qué nos sirve estudiarlo en este siglo XXI. En este sentido, estudiar la obra de Marx y el texto de Preve nos ayuda a comprender cómo funciona el capitalismo y cuáles son los procesos de emancipación que nos ayudan a desprendernos de éste. Recordemos que el fin de la emancipación es el de transitar hacia el comunismo, movimiento no aleatorio, en el cual se superan las dinámicas de explotación, acumulación individual y saqueo a la naturaleza, características propias del capitalismo.        

    
 
    

sábado, 10 de enero de 2026

Época prehispánica y la Conquista: un breve análisis

Época prehispánica y la Conquista: un breve análisis

Autor: Sebastián Sánchez Acero

Año: 2026 

La llegada de los españoles al Nuevo Mundo está envuelta de muchas creencias y suposiciones que impiden llevar a cabo una postura crítica al respecto. Desmitificar estas es tarea de los historiadores con su estudio analítico y detallado, con el fin de relacionar los hechos históricos con el presente para así comprenderlo y plantear soluciones que lleguen a materializarse frente al problema del dominio del capital. En este sentido, comprender las culturas indígenas, de donde venían, cómo eran, a qué se dedicaban y cómo fue su relación con los conquistadores, es importante para comprender porqué atravesamos crisis económicas, sociales y culturales de forma periódica.
De esta manera, las preguntas fundamentales que se han hecho los historiadores y los arqueólogos ha sido: ¿qué había antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo? ¿Cómo vivían las culturas precolombinas? ¿A qué se dedicaban? Estas preguntas han sido objetos de debate que aún se siguen descubriendo respuestas. En este sentido, antes de la llegada de los conquistadores europeos, había una variedad de culturas que se dedicaban a diversos oficios. El autor y antropólogo colombiano, Carl Henrik Langebaek Rueda en su obra Antes de Colombia. Los primeros 14.000 años, dice que a la llegada de los españoles habían tres tipos de poblaciones: paleoindia (desde Norteamérica hasta Sudamérica), nadene (noroeste de Norteamérica) y esquimal (Norteamérica y Siberia). La teoría más aceptada es que estas culturas llegaron a lo que hoy es América desde Asia cruzando el Estrecho de Bering. Es decir, al contrario de lo que dice la historia oficial, estas culturas han sido nómadas, como los muiscas y los taironas. 
En concordancia con lo mencionado en el párrafo anterior, según el autor Antonio Caballero en su obra Historia de Colombia y sus oligarquías, afirma que "Reduciéndonos, digo, a lo que hoy es Colombia, digamos que aquí habitaban ochenta o cien pueblos indígenas diferentes en muy distintos estadios de desarrollo cultural, casi aislados unos de otros y condicionados en sus respectivas culturas por sus múltiples entornos geográficos" (Caballero, 2018, p. 26). 
Así, entre estos pueblos se destacaban los Caribes, quienes eran primitivos pescadores semidesnudos, cazadores y recolectores de pájaros y recolectores de bayas silvestres; los Taironas, de la Sierra Nevada de Santa Marta, los cuales eran grandes orfebres y edificadores de ciudades empinadas; los Quimbayas en el Eje Cafetero; los Zenúes en las sabanas de los ríos Sinú y San Jorge, constructores de un vasto y complejo sistema de control de aguas el cual españoles y colombianos destruyeron; los Muiscas, en el altiplano cundiboyacense, quiénes eran un pueblo pacífico, alfarero y tejedor de mantas, comerciantes de sal y amigos de las grandes borracheras de chicha.
Ahora bien, en cuanto a la economía, estos pueblos se abastecían de la agricultura, la orfebrería (trabajar metales preciosos), la alfarería (fabricar objetos de barro o arcilla cocida) y, además, eran tejedores de mantas pintadas. De esta manera, los minerales no los utilizaban para acumular riquezas de forma individual, sino que este tenía fines religiosos y, además, elaboraban objetos como narigueras, aretes, collares y pectorales, simbolizando poder, prestigio y conexión espiritual. En este sentido, para las culturas andinas como los incas, el oro era un regalo del dios sol, llamado Inti.
Por otra parte, Colombia solo tiene tres ramas de antepasados: indígenas, españoles y africanos traídos como esclavos por parte de europeos al agotarse la mano de obra indígena. Los indígenas están presentes desde el Paleoindio (17.000-7000 a.C) primer período histórico en que estos pobladores fueron nómadas, forma de vida que no dejaron de tenerla. Luego llegaron los españoles a finales del siglo XV. Aquí cabe mencionar que, según Lankebaek, los indígenas tenían una forma de violencia ritualizada y vivían en sociedades jerarquizadas; arriba estaban los caciques, luego estaban los campesinos, luego los chamanes y, por último, los prisioneros de guerra. 
Siguiendo con la violencia llevada a cabo por los indígenas, según Langebaek, un 10% de esqueletos muiscas tienen evidencias de golpes. Sin embargo, este tipo de violencia es diferente a la que llevaron a cabo los españoles, a la que él llama "violencia indiscriminada". Y es que, al arribar a un nuevo continente al que ellos llamaron "América", los españoles venían en busca de oro. Así, por ejemplo, los indígenas le proporcionaron ayuda, voluntaria o forzosa, a Hernán Cortés, en México. En este sentido, los indígenas les proporcionaban guías e intérpretes, y les daban alimentos como raíces, frutas, tortugas de río, pájaros, cazabe de yuca brava. 
Por otro lado, cabe señalar, como lo mencioné antes, que, según Langebaek, los indígenas no estaban interesados en acumular riquezas, ni tenían la noción capitalista de maximizar beneficios y disminuir costos. Esta noción fue introducida por los conquistadores españoles. Según Langebaek, lo que los indígenas producían se lo gastaban. Además, eran amigos de las grandes borracheras. Cabe señalar, además, que los conquistadores sólo querían obtener una cosa: el Dorado. Sin embargo, Gonzalo Jiménez de Quesada nunca lo encontró, pero sí conquistó la sabana de Bogotá en 1538, sometiendo a los caciques locales. 
Como conclusión, la "leyenda blanca" y la "leyenda negra" de la Conquista española son narraciones que se alejan de la realidad sobre la llegada de los españoles en barcos al "Nuevo Mundo". He intentado escribir sobre este hecho histórico, manteniendo una postura crítica al respecto. En este sentido, en el "Nuevo Mundo", la violencia no se originó con la llegada de los europeos, ya que, como ya lo indiqué, los indígenas tenían sus propias formas para expresarla. Sin embargo, gracias a la codicia, los conquistadores acabaron con muchas culturas prehispánicas, teniendo que recurrir a la población africana, la cual se sometió a maltratos y condiciones de trabajo muy precarias pero, a la vez, hallando formas de emancipación, como los Palenques.  
Referencias Bibliográficas
Caballero, Antonio (2018). Historia de Colombia y sus oligarquías
Langebaek Rueda, Carl Henrik (2021). Antes de Colombia. Los primeros 14.000 años

lunes, 27 de octubre de 2025

¿Toma o destrucción del poder? Una pequeña reflexión

¿Toma o destrucción del poder? 

 Autor: Sebastián Sánchez Acero

Año: 2025 

Esta es una pequeña reflexión sobre cuáles caminos hay que tomar ante las crisis que genera constantemente el capitalismo. Este sistema se basa en la premisa de acumulación de ganancias para los dueños de grandes empresas, gobernantes, jefes de Estado, narcotraficantes, etc, generándoles aun más riqueza privada la cual se expresa en ganancia dineraria. Y, además, el capitalismo pregona constantemente que todas las personas pueden obtener jugosas ganancias si venden su fuerza de trabajo de forma permanente. Sin embargo, parafraseando a Karl Marx, el capitalismo se contradice, ya que impulsa la competencia para maximizar ganancias, generando una superproducción más de lo que el mercado puede absorber. 

En este sentido, el capitalismo genera clases sociales; por un lado, está la burguesía, la cual es dueña de los medios de producción y concentra el poder, a través del Estado y de empresas particulares. Por otro, están los trabajadores, formales e informales, que venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo. Este salario garantiza que los trabajadores asistan a su trabajo de forma constante, ya que solo alcanza para satisfacer sus necesidades más básicas. Es decir, el trabajo asalariado es la forma de explotación que el capitalismo asume para resolver los problemas del capital. O, citando el texto del autor Miguel E. Cárdenas Rivera, El Estado (burgués) y el mito de la violencia legítima, "la crisis del capitalismo y los intentos de acudir al Estado revelan que este no es una institución pública, por el contrario, es un ente garante de interés privado que la burguesía estima necesario para resolver los problemas del gran capital" (Cárdenas, 2020, p. 22). Dicho en otras palabras, el capitalismo usa al Estado como ente de explotación hacia las clases bajas para superar las crisis periódicas que genera este sistema.

Ahora bien, en el capitalismo prima el bien individual sobre el bien común. Es decir, el capitalismo exacerba al individuo, atribuyéndole poderes absolutos los cuales chocan constantemente con la comunidad. En este sentido, en el capitalismo no es posible ni factible la vida en comunidad, ya que es la exacerbación del individuo. En el capitalismo, los individuos compiten constantemente en el mercado para vender productos y acumular ganancias dinerarias en manos de unos pocos. De esta manera, el mercado solo tiene el objetivo de competir entre los diversos postores; las empresas compiten para vender los "mejores" productos y servicios a través del dinero, generando además competencia entre los trabajadores para obtener mayores salarios. Sin embargo, estos salarios solo cubren las necesidades más básicas de los trabajadores, obligándoles a cumplir una jornada laboral dedicado a un solo oficio. Esto genera lo que Marx llama "alienación". Y es que los trabajadores, al especializarse en un oficio, este hace que la actividad que desarrollan se vuelva mecánica. Además, en el capitalismo, los trabajadores no son dueños de lo que ellos mismos producen, sino que estos productos desembocan en el mercado para competir, atribuyéndoles un costo.

Ante este fenómeno, la pregunta es, ¿hay que tomar o destruir el poder? Para responder a esta pregunta, es necesario preguntarnos qué hay más allá del capitalismo, si es posible emanciparnos de este y hacia donde queremos llegar como comunidad. En primer lugar, como plantea Gaya Makaran en la primera parte del libro Horizontes emancipatorios en América Latina, la emancipación es pensada como "la resistencia comunitaria frente a la falsa idea de buscar respuestas en un líder, presidente o partido político en el que depositar nuestras esperanzas" (Gaya Makaran, 2022, p. 25). Es decir, la emancipación es un proceso colectivo donde las capas subalternas toman conciencia de su condición de explotación y rompen las cadenas del capitalismo, transitando así hacia el comunismo. El comunismo es la superación de las formas de explotación por parte de una clase social a otra, ya que estas clases ya no existen. El comunismo es la emancipación de las diversas formas de explotación por parte de las personas, estableciendo relaciones de solidaridad por parte de los seres humanos para con la naturaleza. De este modo, la naturaleza no es vista como un medio de explotación, sino como un todo complejo compuesto por seres vivos que se relacionan entre sí. Así, en el texto Camilo Torres y Orlando Fals: antiélite, utopía y pluralismo, Miguel E. Cárdenas Rivera plantea la filosofía de estos dos antiélites, los cuales para ellos, la solución al problema agrario es "confiar en los campesinos y contar con ellos" (Cárdenas Rivera, 2018, p. 47).  

En este sentido, ante la pregunta de la toma o destrucción del poder, el comunismo es la superación de este. O, dicho de otro modo, el comunismo es la superación del Estado, del dinero y otras formas que producen desigualdad que impiden la vida en comunidad. Ante esto, cada cuatro años en Colombia se presentan elecciones de funcionarios en los cargos políticos, sean de ideología política de izquierda o de derecha. Cada cuatro años existe una renovación del poder, presentándose candidatos, pregonando los errores del gobierno anterior y proponiendo soluciones de las cuales solo cumplen una ínfima parte. Además, la población les proporciona su confianza y esperanzas para que satisfaga sus necesidades, en temas como salud, educación, etc. Sin embargo, existe otra alternativa ante esta toma del poder. 

Ante el problema del Estado capitalista y sus gobiernos de turno, la alternativa es establecer un autogobierno, en donde se lleven a cabo diálogos entre diferentes comunidades de las diversas regiones de Colombia acerca de soluciones ante los problemas que se presentan y, a su vez, descentralizando el poder. En este sentido, según R. Fineschi en su texto Un nuevo Marx, "Una teoría del Estado puede abordarse desde al menos dos puntos de vista distintos: por un lado, la teoría de los Estados en el capitalismo; por otro, la teoría del Estado como teoría del autogobierno racional de los hombres en su intercambio orgánico con la naturaleza, en la naturaleza, lo que evidentemente remite al planteamiento filosófico clásico del problema del autogobierno al menos desde Platón en adelante" (Fineschi, 2022, p. 190). Es decir, el autogobierno es una forma de superar el Estado capitalista en donde la comunidad discute de manera autónoma, activa y participativa acerca de los problemas que se pueden presentar y toman decisiones de manera conjunta sin necesidad de un ente superior y regulador. De esta manera, las personas de diversas regiones participan activamente en las discusiones acerca de las posibles soluciones a los problemas que poseen.  

Como conclusión, para vivir en comunidad y tomar decisiones acerca de las situaciones que se presentan, debemos superar la figura del líder y empezar a discutir y plantear soluciones para superar las desigualdades y las crisis periódicas que genera el capitalismo. Esto es la vida en comunidad, donde no existen los individuos que solo velan por sus intereses, sino que todos y todas nos involucramos para transitar hacia un sistema en donde se suprime la propiedad privada, compartiendo los bienes comunes, los cuales son tierra, agua, aire, energía y conocimiento. Estos bienes son de acceso directo y gratuito para todas y todos. Este sistema es el comunismo...  

Referencias bibliográficas

Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo. El Estado (burgués) y el mito de la violencia legítima

Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo. Camilo Torres y Orlando Fals: antiélite, utopía y pluralismo

Fineschi, Roberto. Un nuevo Marx

Makaran, Gaya. Horizontes emancipatorios en América Latina

        

miércoles, 12 de marzo de 2025

El autogobierno

El autogobierno

Autor: Sebastián Sánchez Acero

Año: 2025



Vivimos en un siglo XXI donde predomina el capitalismo, un sistema que se caracteriza por la venta de la fuerza de trabajo y por la compra y venta de mercancías a través de la acumulación de dinero. Por esta razón, en el capitalismo priman los intereses individuales sobre el bien común. El capitalismo hace esto posible gracias al trabajo asalariado. Teniendo esta premisa en cuenta, el autogobierno es una forma de emanciparnos de este sistema. Así, voy a explicar en qué consiste el autogobierno y cómo nos ayuda en este proceso de emancipación.

Para empezar, el capitalismo es un sistema, como lo mencioné antes, basado en la producción de mercancías y la acumulación de riquezas, las cuales tienen una relación de compra-venta a través de la capacidad dineraria de las personas. En este sentido, en el capitalismo todos los bienes que usamos día a día tienen un precio monetario, además del consumo desaforado de muchos productos que, muchas veces, no los utilizamos. Este afán o apuro por consumir es lo que nos incita el capitalismo, muchas veces sin darnos cuenta de todo lo que implica el proceso de producción de esos productos por parte de trabajadores que venden su fuerza de trabajo. Este, en muy resumidas palabras, es el proceso de producción capitalista. Explicado esto, quiero explicar qué es el autogobierno y para qué sirve en el proceso de emancipación.

Teniendo en cuenta la idea del párrafo anterior, el autogobierno es una forma de emancipación de la explotación capitalista por parte de los sujetos. O, como lo indica R. Fineschi en su texto Un nuevo Marx, "... la teoría del Estado como teoría del autogobierno racional en su intercambio orgánico con la naturaleza, en la naturaleza (...)" (Fineschi, 2022, p. 190). Es decir, el autogobierno nos ayuda a emanciparnos del Estado, el cual es burgués. En este prima el interés individual por encima del bien común. En este sentido, el autogobierno es una salida de escape del interés individual que prima en el capitalismo. Y es que en el capitalismo los trabajadores solo producen para recibir un pago monetario que no representa su esfuerzo en todo el proceso laboral, produciendo plusvalía la cual es apropiada por el burgués. 

Ahora bien, de este sistema debemos emanciparnos, siendo el autogobierno una vía de escape, como lo indiqué antes. En este sentido, el texto Horizontes emancipatorios en América Latina. Luchas de pueblos originarios y de sectores populares frente al Estado-capital, de los autores Luz Elena Hernández Maldonado, Héctor Parra García y Donatto Daniel Badillo Cuevas, define a la emancipación como "una liberación de las relaciones de dominación y opresión; liberación de un poder, autoridad, tutela o cualquier otro tipo de subordinación o dependencia" (Anne Kaspar-Imanol García, p. 36). Es decir, la emancipación es un proceso colectivo de desprendimiento de la ideología burguesa dominante en el siglo XXI. La emancipación tiene como fin la libertad de los sujetos a través de la superación del capitalismo en todas sus formas. En este sentido, se requiere una redefinición del concepto de lo público diferente a lo estatal, ya que "... la crisis del capitalismo global y los intentos de acudir al Estado revelan que este no es una institución pública, por el contrario, es un ente garante de interés privado que la burguesía estima necesario para resolver los problemas del gran capital" (Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo, p. 20).

De esta manera, lo público significa acceso directo gratuito a los bienes comunes por parte de los sujetos, ya que, citando a la autora María Fernanda Gómez Galindo quién cita a su vez a Marx en su tesis de grado La fractura metabólica entre el ser humano y la naturaleza, "La tierra (la cual, económicamente hablando, incluye también el agua), en el estado originario en el que proporciona al hombre víveres y medios de subsistencia ya listos para el consumo, existe sin intervención de aquel como el objeto general del trabajo humano (...)" (Marx, 2017a, p. 216, como se citó en Gómez Galindo, 2020). En este sentido, estos bienes comunes son de uso colectivo, comunitario y gratuitito por parte de todos los seres vivos. Para esto, es indispensable crear lazos de amor y solidaridad con los seres, comprendiéndolos en su integridad y complejidad, ya que todos somos parte de un engranaje común que nos une, compartiendo un origen y una Historia. 

Por otro lado, el autogobierno, como lo indiqué antes, es una forma de emancipación del poder burgués y del individualismo, ya que nos da la oportunidad de trabajar en equipo para satisfacer nuestras necesidades vitales, superando el interés por parte de una minoría que se enriquece a costa de la fuerza de trabajo de una mayoría. Es por esto que el autogobierno suprime las clases sociales y, en su defecto, el poder burgués, ya que no hay una persona o un grupo de personas controlando y/o supervisando la producción, sino que se trabaja en equipo, sin horarios ni pagos monetarios establecidos, por un bien común. Cabe mencionar que es necesaria la supresión de los medios de pago, como lo es el dinero, para así superar la extracción de plusvalía, así como el trabajo asalariado y la relación burgués-proletario, a la vez que se suprimen, como lo indiqué antes, las clases sociales, y también la capacidad dineraria adquisitiva de los sujetos. 

Por último, quiero tocar el tema del comunismo, ya que se relaciona con el autogobierno. En este sentido, el comunismo es un sistema basado en el bien común, en el cual se suprimen el dinero y el intercambio de mercancías. En el comunismo no existe un medio de pago, sino solo existe la producción de los bienes que utilizamos por parte de todos y todas. La palabra "comunismo" viene del latín communis, que significa "común, compartido entre hombres". Y aquí juega un papel importante el autogobierno, ya que en el comunismo se suprime el trabajo asalariado, permitiendo al trabajador conservar su fuerza de trabajo, tomando sus propias decisiones sobre el manejo de su proceso, eligiendo a qué horas del día desea trabajar y hacer otras actividades. En otras palabras, autogobernar su propia producción. 

En conclusión, el comunismo es una lucha constante contra el poder, contra el Estado y sus gobiernos de izquierda y derecha que solo fomentan la división de clases. Es un proceso de emancipación de las clases dominantes, las cuales tienen el fin de enriquecerse a costa de los y las habitantes. Y aquí tiene lugar el autogobierno, el cual tiene por objetivo la emancipación del capitalismo y su trabajo asalariado. Recordemos que todos aprendemos de todos y la vida es un aprendizaje constante a través de diversas experiencias...   

Referencias bibliográficas

Cárdenas Rivera, Miguel Eduardo (2020). El Estado (burgués) y el mito de la violencia legítima

Fineschi, Roberto (2022). Un nuevo Marx

Gómez Galindo, María Fernanda (2020). La fractura metabólica entre el ser humano y la naturaleza

Hernández Maldonado, Luz Elena, Parra García, Héctor, Badillo Cuevas, Donnatto Daniel (2022). Horizontes emancipatorios en América Latina. Luchas de pueblos originarios y de sectores populares frente al Estado-capital

lunes, 6 de enero de 2025

La emancipación

¿Qué es la emancipación?
Autor: Sebastián Sánchez Acero
Año: 2025





Al hablar de la palabra "emancipación" surgen muchas preguntas y cuestionamientos acerca de lo que se trata. La verdad es que la emancipación nos ayuda a ser mucho más autónomos y solidarios con nuestro entorno socioambiental. Pero, ¿qué es la emancipación? ¿Cuál es su objetivo? ¿Para qué sirve? Estas preguntas son de esencial relevancia, ya que nos permite cuestionar lo que estamos viviendo hoy en día y asumir una postura crítica al respecto.
Para empezar, se puede definir la emancipación como un proceso individual y colectivo que tiene como fin salir del sistema capitalista y buscar una nueva alternativa. Y es que la emancipación implica un desprendimiento de la ideología burguesa y buscar un camino diferente a este, uno en el que prime la solidaridad y el bien común. Porque la emancipación es una vía de escape del sistema de opresión capitalista.
Siguiendo con esta idea, el autor italiano R. Fineschi en su texto Un nuevo Marx, menciona que "una teoría del Estado puede abordarse desde al menos dos puntos de vista distintos: por un lado, la teoría de los Estados en el capitalismo; por otro, la teoría del Estado como teoría racional del autogobierno de los hombres en su intercambio orgánico con la naturaleza, en la naturaleza..." (Fineschi, 2022, p. 190). En esta cita, Fineschi menciona que en el Estado capitalista no es posible el autogobierno, ya que siempre prima el interés individual por encima del bien común. El capitalismo maximiza las ganancias para los burgueses a través del trabajo asalariado, provocando que los trabajadores produzcan plusvalía. En este sentido, es importante repensar el modo producción para superarlo y practicar otro en el cual permita la superación de la capacidad dineraria y de las clases sociales, otro en cual todos seamos participes y responsables de esta. Aquí cabe citar a los autores Luz Elena Hernández Maldonado, Héctor Parra García y Donatto Daniel Badillo Cuevas, y su libro Horizontes emancipatorios en América Latina, el cual se trata sobre el Proyecto PAPIT llamado "Autonomía vs Hegemonía, Estado y emancipación social en América Latina, aportes desde los pueblos indígenas, afrodescendientes y sectores populares". En sus reflexiones, han tenido en cuenta el siguiente contraste: "el "hegemónico", concentrado en la disputa por el Estado y el poder político centralizado; y el "autonómico" que desafía este orden a través de la construcción horizontal de autonomías populares que van más allá y en contra del Estado y el capital" (Luz Elena Hernández Maldonado, Héctor Parra García y Donatto Daniel Badillo Cuevas, 2022, p.19). Esta cita pone en contraste los términos "hegemónico" y "autonómico", ya que son opuestos, y para crear procesos de emancipación, hay que fomentar la autonomía y la solidaridad por parte de nosotros y nosotras. La autonomía significa crear nuestra propia identidad y no depender de discursos políticos por parte de las clases altas. Significa ser responsables de lo que hacemos y crear redes de solidaridad con las diversas comunidades y los territorios.
En relación con el párrafo anterior, el Estado profundiza la crisis que produce el capitalismo a través de sus gobiernos, los cuales son renovados cada cuatro años gracias al voto popular. En este sentido, el Estado no garantiza el cumplimiento de los derechos de la población, ya que este ente, en realidad, como lo indica mi mentor de Filosofía de la Historia, Miguel E. Cárdenas en su texto El Estado (burgués) y el mito de la violencia legitima, "no es una institución pública, por el contrario, es un ente garante del interés privado que la burguesía estima necesario para resolver los problemas del gran capital" (Cárdenas, 2020, p. 22). Esta cita indica que el Estado no es una institución pública, ya que no es capaz de representar a la población y, una vez en el poder, ocupando cargos políticos, el funcionario demuestra su lado egoísta y ambicioso, acumulando dinero en beneficio propio y solucionando los problemas de la población de manera temporal e ineficaz. Este es el capitalismo, el cual se basa en la acumulación de dinero y en el intercambio de mercancías.
A partir de la premisa de que el Estado no es una institución pública, debemos buscar una alternativa para este, la cual pueda garantizar la vida en comunidad, teniendo en cuenta que en esta prima el bien común y la solidaridad. Esta es la emancipación, es decir, vivir sin tener un jefe. La emancipación implica la eliminación del poder, un desprendimiento de la ideología burguesa y, asimismo, buscar alternativas para, como lo mencioné antes, vivir la vida en comunidad. En este punto, vale la pena mencionar el comunismo, ya que este busca la emancipación del poder y de la explotación capitalista. El comunismo es un sistema basado en el bien común, eliminando así las clases sociales y la propiedad privada. O, como lo indican Marx y Engels en el texto Manifiesto del Partido Comunista, "La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad más tradicionales, nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales" (Marx y Engels, 1848, p. 45). Es decir, el comunismo implica una ruptura con el poder y con la burguesía, eliminando la propiedad privada y, a la vez, creando consciencia de quienes somos. 
Entonces, la emancipación es un proceso de consciencia colectiva que implica el desmonte de la ideología burguesa y capitalista, para establecer un estilo de vida basado, como lo he mencionado anteriormente, en el bien común. Este es el objetivo de la emancipación, tener la capacidad de cuestionar y desmontar la ideología burguesa que nos domina y vivir la vida con los valores del amor. Y esto se hace a través del estudio del campo de la Historia, comprendida esta como una ciencia social que estudia el presente. O, dicho en otras palabras, el comunismo es un movimiento histórico, y a través del estudio crítico y analítico de la Filosofía de la Historia, podemos cambiar nuestros enfoques que tenemos de los fenómenos actuales y empezar la transición hacia el comunismo...                
Referencias bibliográficas
Un nuevo Marx. R. Fineschi 
Horizontes emancipatorios en América Latina. Luz Elena Hernández Maldonado, Héctor Parra García y Donatto Daniel Badillo Cuevas
El Estado (burgués) y el mito de la violencia legitima. Miguel E. Cárdenas
Manifiesto del Partido Comunista. K. Marx y F. Engels

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En memoria de Orlando Fals Borda Autor: Sebastián Sánchez Acero Año 2026 Orlando Fals Borda fue un sociólogo nacido en Barranquilla, Colombi...